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El resurgir de las cenizas: 4 by ~Ckarik:iconCkarik:



El resurgir de las cenizas: Verso 4

Al salir de la sala nos situamos en lo que deduje que sería la entrada al edificio. Era una habitación exageradamente amplia; columnas gruesas perfectamente decoradas, al igual que las paredes; estas últimas con algunos cuadros y pintadas de un verde oscuro bastante elegante. Moqueta granate, ventanales amplios y una gran escalera ascendente de madera en el centro de la sala. Realmente espectacular, quizás lo más remarcable era que las columnas, al igual que las vigas, no solo eran de madera sino que sus hermosos detalles, formas y adornos parecían ser totalmente naturales, como si no hubieran sido talladas para dar forma alguna. La iluminación era brindada por unas elegantes lámparas de cristal. Si el resto del edificio estaba decorado con igual esmero sería un lujo mi estancia allí.

Aunque verdaderamente. ¿Qué significaba mi estancia en aquel desconocido lugar?

Subimos las escaleras con lentitud. El primer piso seguía una decoración parecida a la del recibidor, aunque siendo todo un poco más modesto y a una escala más… Hogareña, por así decir. Un largo pasadizo se extendía en ambas direcciones y varias puertas asomaban en la pared. Tenía cierta curiosidad para saber hacia donde conducían exactamente, pero antes de que pudiera preguntar giramos hacia la derecha y avanzamos unos metros hasta situarnos delante de una de esas puertas, en concreto delante de una doble. Por debajo de la madera salía luz y a mis oídos llegaba el hablar de gente varia, habría sido incapaz de decir cuantas.

- Algunos son un poco excéntricos, pero no se lo tomes en cuenta, aquí es normal eso. – Dijo Ar con cara amable.

- Bha, así es más divertido. – Le respondí con sequedad.

Ar puso su gran mano sobre el pomo de la puerta, y tras un medio giro, esta se abrió con lentitud. Lo primero que oí fueron ruidos de exclamación, gente que debía girarse hacia donde nosotros estábamos. La sala era tremendamente amplia. Era una sala de estar gigante, butacas, mesas, sillas… Un televisor de pantalla plana de tamaño más que considerable en el cual daban una película, otros mas pequeñitos desperdigados, unos apagados y otros encendidos, con los cascos puestos algunos sus usuarios no se habían enterado de nuestra llegada. Pese a ser una sala tan grande era muy acogedora.

Lo que ya no me daba tan buena sensación era la gente, no por sus pintas ni nada en especial, sino porque todo aquel que se había dado cuenta de nuestra presencia tenía los ojos clavados en mi. Quizás cincuenta personas, de varias edades, desde niños a ancianos, pero la gran mayoría era gente de mediana edad, quizás entre veinticinco y cuarenta y cinco. Las etnias eran bastante dispares, aunque posiblemente lo que más se podía observar era la misma que la mía, persona blanca estándar con sus respectivas posibles variaciones.

Lo que ocurrió a continuación advierto se sucedió en un intervalo de entre tres y cuatro segundos. Me pilló muy por sorpresa y posiblemente a todos en aquella sala en un momento u otro de la vida. Este mismo instante se repetiría algunas veces más en el futuro, aunque nunca con una tan notoria relevancia, posiblemente pues en aquel momento no estaba en mis mejor capacidades físicas y mentales. En todo caso aún sigue siendo un momento dulce en mis recuerdos, y sinceramente, bastante divertido de rememorar.

De golpe una chica, antes de que nadie siquiera terminara de reaccionar ante nuestra presencia, se levantó de una silla en la cual estaba jugando a cartas con otras personas. Acto seguido empezó a correr en mi dirección, nos debían de separar unos veinte metros, recorrió aquella distancia en unos instantes, casi volando por así decirlo. A tres metros de mi pareció pararse un instante, estúpida suposición pues solo estaba flexionando las piernas para dar un salto en mi dirección. Ya en el aire extendió los brazos, mirándome con cara de alegría, y en un instante su cuerpo chocó con mi torso a la vez de que me abrazaba con tremenda fuerza. El impacto fue bastante fuerte, lo suficiente como para desequilibrarme e impulsarme simultáneamente, el resultado de lo cual fue que terminé en el pasillo que acababa de abandonar, tumbado en el suelo y con una preciosa chica mirándome con brillantes y claros ojos marrones.

- ¡¡¡Ola, soy Maree-chan!!! – Tenía una voz muy alegre y musical. Me abrazó con aún más fuerza y apoyó su cabeza contra mi pecho. - ¡¡¡Encantada de conocerte; ya verás, nos lo vamos a pasar muy bien!!! – No sabía que pensar, rectifico, en esos momentos ni siquiera era capaz de pensar.

La chica posiblemente era la persona que mejor encarnaba la palabra mona. El cabello rubio lo llevaba hasta la altura de los hombros, lo tenía ondulado. Vestía una camiseta rosa y blanca que debía de tener un par de tallas más que ella, pantalones tejanos y bambas. A pesar de que aparentaba tener unos catorce o quince años su silueta era la de una chica de entre dieciocho o diecinueve. Pese a que su fisonomía era occidental tenía algún raso oriental, mestiza sin duda.

Ar me miró divertido, con una sonrisa en los labios.

- Ya te dije que eran un poco excéntricos. – Dijo entre alguna que otra risa.

- Pues si todas son así ya me las estas presentando. – Le respondí aun un poco parado por la situación.

Entonces la chica se levantó de golpe, agarrandome de la mano con fuerza y me miró con sus brillantes ojos.

- Venga ven, que te voy a presentar a todos los demás. Y recuerda, no nos digas tu nombre. – Tras esas palabras me ayudó a levantarme y casi arrastras me llevó dentro de la sala, donde, uno por uno me fue presentando a todos los que allí se encontraban.

Todos parecían bastante alegres de conocerme, alguno que otro era un poco más rancio, pero en la variedad esta la vida. Lo que no fui capaz de hacer fue recordar algún nombre y asociarlo con una cara. Nunca se me había dado especialmente bien eso pero debido a las circunstancias me era especialmente difícil, aparte que a eso se le tenía que sumar la extravagancia de algunos nombres. Oí cosas tan raras como Zarakareus o Meradinalia hasta cosas tan simples como Ou o De, aparte de otros nombres que parecían más motes que otra cosa como Gases por ejemplo.

Estaba un bastante confuso y posiblemente a causa de ello me mareé y no tuve más remedio que sentarme en la primera silla que estaba a mano. Por suerte para mí los recién conocidos no me molestaron mucho, la gran mayoría tras conocerme volvieron a lo que fuera que estaban haciendo, claro está excepto Maree y alguna que otra persona.

Ar, que se había quedado a un lado mirando como me integraba, para llamarlo de algún modo, finalmente decidió acercarse a mi situación.

- Jaja, vaya, parece que… - La frase se quedó a medias pues del bolsillo de Ar empezó a sonar la novena sinfonía de Beethoven, más vulgarmente conocida como el himno de la alegría.

El cura-leñador se llevó la mano al bolsillo y sacó un móvil negro, se dirigió al pasillo donde nadie le molestaría y empezó a hablar.

- Vaya, no me imaginaba a Ar como una persona con móvil. - Dije en voz alta casi sin darme cuenta.

- No le gusta mucho, pero tiene que llevarlo por si ocurre alguna emergencia. – Respondió Maree con dulzura. Veis, a ella si que le cuadraba más esa voz y esa hermosa expresión, no como a Ar.

- Entonces. ¿Ha ocurrido alguna emergencia? - Pregunte curioso.

- No lo creo. Lo lleva por si acaso, supongo que será alguien de la central preguntándole por algo.

- M… Vale. – No valía le pena darle más vueltas, al fin y al cabo no estaba tan fuera de lo común, posiblemente era lo más normal de aquella noche.

Me quede un instante mirando a Ar como hablaba por el móvil, se me hacia raro ver un gigantón cura-leñador hablando por un diminuto teléfono móvil de color negro. No se… Era curioso.

- Entonces solo debes haber visto del edificio el recorrido desde la enfermería hasta aquí. ¿No? – Asentí con la cabeza. – Bueno pues entonces te explico cuatro cosas para que no estés perdido tan perdido mañana. Tu habitación estará lo más seguro en la planta cuatro, posiblemente estará al lado de la mía, que guay. ¿No? En la cuarta al igual que la tercera son solo habitaciones. En la segunda planta está la biblioteca y en la primera, donde estamos ahora, están la cocina, el comedor y algunas otras salas varias, ya lo iras viendo. En la planta baja está la enfermería y la recepción. En la parte de atrás están los jardines y los huertos. Te recomiendo que te pongas el despertador a las ocho, que a las ocho y media en el comedor servimos el desayuno. – Parecía que disfrutaba explicándome aquello, supongo que se sentía como si fuera mi hermana mayor. – Ah, por cierto, hay otro edificio aquí al lado, también tenemos sótanos y garajes, pero ahora por ahora te he dicho lo imprescindible.

- Vaya, se te ve contenta. – Le dije con amabilidad.

- Es que hacia tiempo que no venia nadie nuevo, me ha hecho mucha ilusión que llegaras. – La verdad es que preferí no seguir hablando, ya estaba bien, al fin y al cabo la expresión de su rostro demostraba que realmente no había más que lo dicho. Que mona era ella.

Ar finalmente terminó de hablar y volvió a donde estábamos.

- Ya le he contado un poco como es el edificio. Así que mañana asegurémonos de que venga  desayunar. – Una sonrisa de oreja a oreja, realmente encantadora. – Por cierto. ¿Ha pasado algo?

En ese instante casi toda la sala estaba pendiente de las palabras de Ar, parecía que un fantasma los acosara a todos y la tensión se podía cortar con un cuchillo, como se suele decir en estas situaciones. Por eso hubo un gran alivio general cuando este respondió.

- No nada importante, de la central que me querían preguntar una cosilla.

- ¿La central? – Pregunté extrañado. Maree también lo había mencionado.

- Hay más como nosotros en el mundo, y hay varias organizaciones que se dedican a protegernos, la nuestra en concreto se llama Fénix que es…

- Sí, ya lo sé, un pájaro mitológico que renace de sus propias cenizas.

- Vaya, un joven que tiene algo de cultura, que suerte hemos tenidos. – Bromeo Ar. – Bueno básicamente es que me han llamado de la central de Fénix para comprobar unas cosillas. Ya te explicaremos mejor todo esto en otro momento, por hoy ya es suficiente. ¿Vale?

En mi cabeza ya hacia mucho rato que tenia información como para decir basta por hoy, así que la invitación de Ar de parar el bombardeo de información fue lo más lógico que me habían dicho en toda la noche.

- Una cosa Ar. – Dijo Maree con tono impaciente, como una niña que espera su regalo de navidad. – Como es nuevo supongo que se le asignará a hacer trabajos de casa. ¿No? Mañana que descanse. ¿Pero luego podría venir a mi sección?

- Si será lo mejor. – Respondió Ar mientras asentía con la cabeza.

Habría preguntado, pero ya había decidido que por aquella noche no más preguntas. Simplemente descansar. Cero que Maree había mencionado algo de MI habitación, sin duda sería de agradecer.
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:iconckarik:

Author's Comments

Este es el cuarto capítulo de la saga El resurgir de las cenizas.

Sobre todo, a todos, disfruten de las historias pues para ello han sido creadas. ^^

Siguiente capítulo:
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Comments


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:iconxivychanx:
Maree!! :heart::heart:

Ai dios, com m'egrada aquest personatge!! >//w//<
Tenies raó, es fa i es farà estimar (m'ho suposo :heart: )

M'ha encantat, sobretot perque es MOLT diferent al que vas escriure fa temps n.n i es diferent anant a millor, que no sempre passa :heart:

Per cert, vida... Es el quart capítol... Es nota molt el copy paste del "author's comment" del capitol anterior... >_> Quan puguis canvia'l en un plis XD:heart:~
(Pero no et culpo, aixo del control+V també ho faig jo molt al comment >.<UU )

--
:shamrock:~~ [ [link] ] ~~:shamrock:
Pokemon, Professor Layton & MORE! ^0^

:heart: Jun x Hikari FANS :heart: [ ~TwinLeafShipping-Fan ] JOIN NOW!!
:icon00bea-chan00:
Maree is :love:

Dios, me encanta, y cada vez me intriga y me engancha más...

Sigue así, plzz!!
:iconshadows-leader:
Maree es intrigante. Y lleva rosita. Sabes que odio el rosita. xDDDDD
Pero quiero saber. Más, más.
Y ya te lo dije /random persona blanca xDDD

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September 21, 2008
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