El resurgir de las cenizas: Verso 2
Todo estaba en calma, una tranquilidad antinatural envolvía el ambiente, el cual no sabría definir con palabras humanas o inhumanas, solo oscuridad. Flotaba en el ambiente cual rama a la deriva en un mar de olas inciertas, cada vez estaba más tranquilo, más relajado. Pero en mi interior había algo que no me terminaba de convencer
Intenté recordar que había pasado y solo me respondió el vacío que ahora invadía mi mente, simplemente nada.
Entonces un foco se encendió en el cielo, iluminando una figura humana, se mantenía de pie, inerte, pero con una sonrisa amable y brillante. Yo flotaba a su alrededor, como un planeta a su astro, ignorando la razón, mirándola sin saber muy bien el porque.
La conocía de algo, era alguien importante, o quizás no.
En mi interior no había nada que me empujara hacia nada.
De golpe apareció una gran sombra tras ella, tenía figura humana. La envolvía un aura de hipocresía y recelo que hizo que, en mi vacío, me estremeciera.
Alzó la mano, con claras intenciones de golpear la chica, no reaccioné.
Acto seguido la bajó con fuerza, para golpearla, me mantuve impasible.
- Hasta mañana. ¿No? Dijo ella con brillante expresión, alegre sin darle importancia a nada más.
Esas palabras me hicieron reaccionar, pero mi cuerpo no se movía, simplemente flotaba a la deriva. De mi boca no salió nada más que mi aliento en una infructuosa lucha por gritar.
- ¡No! Grité a la vez que me incorporaba en la cama, había sido un sueño. ¿Todo, un sueño? Miré a mí alrededor, estaba en una sala desconocida, intenté recordar como había llegado allí, pero no conseguí nada más que la velada en el restaurante chino y sus consecuencias.
Empecé a marearme, sentí que algo en mi interior se agitaba, me llevé instintivamente la mano a la boca, la aparté rápidamente y me eché hacia el lado derecho de la cama, a la vez que me encorvaba hacia el suelo, vomité.
Ya algo aliviado, alcé la cabeza para intentar situarme. Nada en aquella sala me era familiar, paredes blancas, suelo de mármol negro, estantes llenos de botecitos con sus respectivas etiquetas, un fregadero. La cama donde estaba me recordaba a una camilla en cierto modo, esa sala parecía una enfermería.
Claro, era verdad, me habían atropellado, entonces debía de estar en urgencias.
Solo había sido una pesadilla, me había golpeado muy fuerte la cabeza. Me llevé la mano hacia donde debería de tener la herida, pero no había nada, solo una espesa capa de pelo el tacto del cual no me era especialmente familiar. Extrañado alcé la mano para mirármela, también me era desconocida, su tonalidad, su textura, las yemas de los dedos, incluso las uñas.
La ropa tampoco me era conocida, pantalones y camisa de tela verde claro, parecía un pijama.
Pero que demonios
Empecé a pensar, atontado, más que por mi lamentable estado físico, por el propio físico que encarnaba.
Acto seguido me vinieron en mente imágenes de tras el atropello, el cielo feamente iluminado de la ciudad, un vacío que se apoderaba de mi y esa chica llorando por mi inminente muerte. Lo que me confundió más fue el hecho de recordar que sus lágrimas de pena se tornaron de esperanza a medio llanto, en último momento, algo hermoso.
- Vaya, así que ya has despertado. Dijo una voz grave en el momento que se habría la puerta blanca de la enfermería. Se trataba de un hombre alto, de más de dos metros seguramente, con espesa barba y greñas, vestía una simple camisa a cuadros y unos tejanos, recordaba al típico Leñador de las películas. Vaya, ya has dejado ir la pota, tampoco me extraña la verdad.
Bastante aturdido, por todo en general, no respondí, me quedé expectante sin decir nada, temiendo que fuera capaz de responder a cualquiera de las preguntas que azotaban mi mente en ese instante.
El Leñador, por llamarlo de algún modo, abrió un armario alto, saco una fregona y un cubo y se puso a fregar mi vómito, el cual por cierto, por su claridad, daba claro índice de que hacia días que no comía.
- ¿Cuánto tiempo debo de llevar inconsciente? Me dije a mi mismo, en voz alta, inconscientemente. Me sorprendí, ni siquiera la voz era la mía.
- Solo un par de horas. Me respondió suavemente el Leñador.
La respuesta me desconcertó, no es que fuera un erudito en anatomía humana, pero estaba seguro que se tardaban más que un par de horas en digerir toda la comida.
Cada vez más idiotizado por mis dudas y confusiones me quede expectante de las acciones del Leñador, sin estar del todo convencido de si valía la pena preguntar nada o intentar deducirlo yo mismo. Finalmente este terminó de limpiar, guardó la fregona y el cubo, agarró un taburete y se sentó a mi lado.
- ¿Cómo estás? Me preguntó con tono amable.
- Bien. Respondí con sequedad, era casi un acto reflejo que había desarrollado con el tiempo, a la gente le era indiferente en el fondo como estaba uno y decir que no estaba bien solo hacia que su hipocresía despertara.
- ¿Ah sí? El Leñador se puso a reír a carcajada limpia, realmente divertido. Vaya, eres el primero que conozco que me dice que esta bien tras palmarla.
¿Cómo que tras palmarla?, me pregunté. Es verdad, había muerto, en aquel accidente, tras la cena con la chica
Me miró con cara dulce, bueno si a eso se le podía decir dulce, su rostro de gigantón barbudo no terminaba de encajar con esa tipo expresión.
- Siento mi brusquedad, debes de estar muy confuso, en tu mente te falta una parte de tus recuerdos. ¿Verdad? Era cierto, en mis recuerdos había algo no estaba, que no sabía que era pues no lo recordaba, algo básico, algo importante, o más bien dicho, relevante. Siento ser tan brusco la verdad, pero hay veces que me pregunto si hay algún modo suave de decirle a alguien que a estirado la pata. Se tenia que reconocer que solo se lo preguntaba, pues no era especialmente delicado decir Palmarla o Estirar la pata, la verdad. Pero no te asustes, no estas muerto, se que es extraño lo que digo y que te va a costar de creer, pero es cierto.
Lo que decía el Leñador era cierto, esta vivo, pero había muerto, en aquel accidente de tráfico.
A medida que mi mente iba purgando mis recuerdos de dudas, poco a poco los últimos instantes de mi vida afloraban con más fuerza en mi psique, haciendo que mi cuerpo reaccionara ante tan horrorosos acontecimientos con un fuerte temblor y otra ráfaga de arcadas, que obligaron al Leñador a apartarse en última instancia para no mancharse.
- Vaya otra vez. Dijo con voz resignada. Parece que tu cuerpo aún está muy débil.
Mi mente había reaccionado ante las evidencias de mis recuerdos, había muerto y ese no era precisamente un recuerdo que hiciera que el cuerpo se convirtiera una maquina de precisión. Al fin, con las ansias de vomitar mucho más que saciadas, mi cuerpo volvió bajo control, al menos en parte, era como estar fuera de casa habiendo regresado a la misma, era extraño.
Otra vez con fregona en mano el Leñador siguió hablando mientras limpiaba.
- Pobrecillo, lo estas pasando especialmente mal. Pero no te preocupes, es algo normal lo que te pasa, por ahora será mejor que descanses, yo me quedaré aquí haciéndote compañía. Al fin y al cabo debes tener muchas dudas y preguntas y también es normal que no me creas. ¿Quién creería en su muerte estando vivo?
Dejó ir una leve risa, de esas que se hacen solo para consolar a quien van dirigidas.
- Pues yo. Respondí con indiferencia mientras tosía un poco debido al amargor de mi cuello. Era curiosos como mi mente, tras trastornase siempre volvía al mismo punto muerto basado en la indiferencia y la aceptación de una realidad que nadie podía comprender. Aunque no entendiera lo que decía el Leñador era algo que yo mismo habría podido deducir, había muerto, eso era evidente, tanto mi cuerpo y mi mente me habían indicado que era cierto y ahora estaba vivo.
- ¿No? Vaya, pues que suerte tienes, hay gente que nunca termina de creérselo. Entienden que están vivos, ven todos los cambios que ello conlleva, pero no lo aceptan al no recordar que murieron. Su tono era tenue, apenado, el Leñador parecía ser bastante empático para con los sentimientos de los demás, o al menos eso parecía.
Sus palabras despertaron mi curiosidad. ¿No sabían que murieron? Yo si lo sabia, me había atropellado un coche, luego los recuerdos eran confusos posiblemente porque mis sentidos estaban atontados con el impacto. Aunque fuera una persona fría mi propia muerte era algo que me trastornaba un poco, quizás sino hubiese sido porque fue dulce en ese momento estaría tiritando de miedo.
- A mi me atropellaron. Dije con tono apagado mientras mi cuerpo mostraba un leve tembleque al oírse pronunciar la realidad.
El Leñador me miró con cara de sorpresa, acto siguiente su rostro cambió a una expresión interrogativa.
- ¿A que te refieres? Preguntó con un intentó de voz suave pero con claro tono de seriedad.
- Que morí atropellado. Dije con naturalidad, era extraño, cuanto más pensaba en ello, cuanto mas me hacía a la idea de mi propia muerte, más me agradaba. Solo lamentaba que mi éxodo a la otra vida hubiese manchado la noche con aquella chica, era extraño, era lo único que añoraba, aquella noche. Una leve risa se me escapo entre los labios. Pensé que seguro que el Leñador debió creer que me estaba volviendo loco.
El caso es que el Leñador se volvió a sentar en el taburete, me miró con cara amable e hizo un acto que pocos en mi situación podría haber apreciado como yo lo hice. Se presentó.
- Mi nombre es Argamant, pero todos me llaman Ar o Padre, como prefieras. Se que es un nombre extraño, pero entenderás el porque de este en su momento. Antes de que dijera nada extendió su enorme mano y continuó. No te presentes, nuestras normas nos prohíben saber tu nombre. Descansa, tenemos todo el tiempo del mundo para responder tus preguntas.
Su nombre era extraño, pero más aún lo de Padre, me fijé y tenia un crucifijo en el cuello. ¿El Leñador era cura? Que curioso
Estreché la mano a Ar y respondí.
- Gracias Ar, pero no quiero descansar, sinceramente es lo último que deseo ahora mismo. Cuando pronuncié la palabra descansar mi mente automáticamente la convirtió en descanso eterno, durante un instante maldije mi propio cerebro por su sadismo.
Este asintió, con calma y dulzura.
Excepto por esta misma calma y dulzura, por así llamarla, no se parecía en nada a un sacerdote, ni el atuendo, ni su vocabulario o brusquedad. ¿Padre sería un mote y el crucifijo simplemente un símbolo de su fe?
Debo de estar en una secta, pensé burlándome de la situación en general.
Me levanté, algo tambaleante, Ar tuvo que ayudarme a aguantarme en pie, pero mi cuerpo se recuperaba más rápido de lo que yo mismo creía pues en pocos instantes pude sostenerme solo. Ar pareció estar sorprendido y alegre ante mi iniciativa, la verdad es que aquel grandullón inspiraba confianza, era una lástima que en mi interior siguiese sin confiar en nadie, o más mejor en casi nadie
¿Dónde estaría la chica del restaurante? Hubiera dado lo que fuera para volver a verla y con ello todo eso que no concía y tanto me gustaba.
















Devious Comments
Comments
Más! Quiero saber más! Quiero saber dónde leches está y quien es el tipo este. Y dónde esta ella. Y quién es ella.
Está guay. Pero el sueño del principio me da mal rollito... xD
Pues eso, ma~~~is
capítulo 2! XDD
como mola, el Leñador y sus "ya lo sabrás todo en su momento"
(y la impaciencia se despirta dentro de mi >___< QUERO SABERLO AHORA!!! T^T)
pero tanta intriga mata T^T
tengo ganas de que más gente lo lea, de que bena lo bueno que eres y se vician a leer como posesos XDDD
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Acabo de leerme ambos capítulos del tirón. Está muy bien planteada la historia, en especial con lo impactante que es el primero. Te deja con ganas de más incluso si el final del segundo no es tan... brusco xD
La redacción tb es muy buena, aunque no sé si del tema de las faltas te habrás ocupado tú, que con el comentario de ~shadows-leader ya me quedo con la intriga xDDD
Aún así, muy buen trabajo, estoy deseando leer más
Salu2! ^^
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/** @author William Shakespeare */
#define question(to) ? (b) : ~(b)
defecto profesional supongo xDDD
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My signature sucks,
but it's better than yours
jejej millor revisat que sense revisar
i els relatius, que n'abuses xD
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My signature sucks,
but it's better than yours
Estan muy bien, pero ahora no puedo con la intriga T^T
Sigue así ^^
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Relleno los bolsos de versos del aire, que nadie quiere respirar...
Escondo en tus ojos el miedo al fracaso, que no me permite volar...
(Desakato)
Un besito y sigue así!!
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